martes, 5 de febrero de 2013

Desde "NUEVO BASKET"

La joya de la corona

Por Joan Cerdà

La Copa es una buena excusa para volver reaparecer en el ciberespacio cestista. Como hoy es lunes y, encima,  del Presidente, no he podido resistir la tentación  de entrar en el debate.

La Copa no ha sido siempre un sinónimo de éxito. En los tiempos del paleolítico cestista tuvo una función muy importante: designar al Campeón de España en una época en que las comunicaciones y la economía impedían que se jugase una liga nacional unificada de todos contra todos a doble vuelta. Eran tiempos de unos maravillosos campeonatos de Catalunya y Castilla y de unos pioneros que hicieron muy grande nuestro deporte. En este sentido les recomiendo encarecidamente el libro “70 años del baloncesto español” del maestro Justo Conde. Allí se explica de forma detallada la historia de aquel torneo que pasó de republicano a franquista tras la desdichada Guerra Civil. Y también de lo que vendría después.
 
Raimundo Saporta
Raimundo Saporta
 
Con el paso de los años y gracias al empuje y la genialidad de Raimundo Saporta empezó a disputarse el año 1957 la Liga Nacional. El éxito de esta visión de don Raimundo sigue vigente en la actualidad. Sin embargo, el éxito de la Liga Nacional tuvo daños colaterales. Los campeonatos regionales entraron en decadencia con el auge de la nueva competición. La otra víctima fue la Copa. No sufrió una decadencia dramática pero dejó de designar al mejor equipo de España, un honor que desde entonces otorga la Liga.

Con el paso del tiempo la única función de la Copa fue dar alguna oportunidad a Joventut primero y Barcelona después de discutir el aplastante dominio que ejerció el Real Madrid durante décadas. Pero no dejaba de ser una consolación que el Real Madrid pocas veces acostumbraba a permitir a sus rivales.

La Copa fue languideciendo a marchas forzadas con la Transición. Tampoco ayudaban los diversos cambios de formato o la fecha de disputa, al final de la temporada. Tuvo que llegar la época ACB para que la Copa se convirtiera en lo que hoy es: la competición que envidia todo el mundo.
 
Eduardo Portela
Eduardo Portela
 
Si a Raimundo Saporta le debemos la Liga Nacional, la Copa del Rey, la joya de la corona cestista en su actual formato es una creación de Eduardo Portela. Ya sé que para muchos no está de moda hablar bien de este dirigente pero un mínimo de decencia y de memoria histórica obligan a reconocer su papel como creador e impulsor de la idea (y de otras). Después, y a lo largo de los años, la gente que trabajó y trabaja en la ACB ha contribuido con su ilusión y esfuerzo personal al éxito indiscutible de esta competición. Un recuerdo para todos estos compañeros.
 
Y si en algún momento las cámaras de TVE enfocan el palco del Buesa Arena allí podrán ver al “culpable” de estos cuatro días que cada año nos hacen sentir especialmente orgullosos del baloncesto de club en España. Sin autobombo ni culto a la personalidad. 

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