martes, 22 de enero de 2013

Desde "NUEVO BASKET"

Una realidad irrevocable: el vídeo

Por Mario Fernández

Hoy me gustaría tratar un tema tal vez desconocido para los ojos del gran público pero algo a lo que los deportistas profesionales están sumamente familiarizados. Me refiero a las sesiones de video, imágenes fieles a la realidad del juego y, en ocasiones, crueles para la percepción del jugador. Y es que el video no engaña, viste ni disimula. Traduce en imágenes cualquier detalle que por la propia rapidez del juego se haya podido pasar por alto. 
 
Si me permitís, os explicaré muy por encima la rutina de cómo son estas sesiones. No porque no quiera entrar en detalle sino porque cada entrenador tiene su metodología de trabajo y puede variar mucho según la utilización de ésta. De todas formas, por norma general antes y después de cada partido hay sesión de video. En el previo se suele ver un montaje del rival contra el que jugarás, sus sistemas ofensivos más frecuentes, qué marca usan para denominarlos (palma, puño, pulgar, etc.) así como las variantes defensivas que suelen utilizar y las características de todos sus jugadores detallados individualmente. Una vez se ha jugado, en el video post partido se analizan errores y aciertos colectivos e individuales. Sesiones éstas un tanto desagradables para los jugadores ya que en la mayoría de las ocasiones el video no deja lugar a dudas y, aunque tengas derecho a réplica, ante la evidencia se torna inútil.
 
Muy a grandes rasgos, ese es el contenido de las sesiones. Luego está la forma. Particularmente me he encontrado de todo, y siempre en consonancia al presupuesto y posibilidades de cada equipo. Repito, que nadie me malinterprete, hay de todo y yo soy de los que piensa que con un simple ordenador ya basta pero también los hay con salas acondicionadas con sofás, proyectores de última generación, puntero láser a colores para que el entrenador focalice el centro de atención, etc. Y porqué negarlo, todos sabemos que más de uno se ha quedado medio grogui en una sesión de éstas…
 
A estas alturas nadie duda de que el vídeo es un punto de apoyo importante, no solo en las dinámicas profesionales sino que incluso en edades formativas resulta didáctico usado en su justa medida. Pero lo que no me parece tan adecuado es caer en la obsesión del juicio permanente a propios y extraños. Querer jugar a través del estudio del rival es una cosa de la que siempre he renegado porque, de alguna manera, centras tus energías en torpedear al adversario antes que adaptarte a la necesidad real del juego. Que el baloncesto es un juego de estrategia no lo voy a discutir, pero como amante declarado que soy de nuestro querido deporte, prefiero un juego desinhibido y sin corsés preestablecidos.
 
Y ahora se acerca la Copa, y con ello multitud de montajes para los entrenadores ayudantes. Nadie se imagina la cantidad de horas que echarán delante del ordenador… Del pabellón al hotel, del hotel a la sala de video, de la sala de video al entrenamiento, vuelta al hotel, ¿dormir? No hay tiempo… ¡Mi más sincero reconocimiento a ellos!

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